¿Es fiable el dato del IMC?

September 21, 2018

“Tradicionalmente, la obesidad se ha definido a partir de un parámetro sencillo, el índice de masa corporal (IMC), que relaciona el peso (kilogramos) de la persona con el cuadrado de su estatura (metros). A dicho parámetro diagnóstico se le recrimina su gran dependencia de la cantidad de masa magra de las personas”, contextualiza Teresa Partearroyo, profesora de Nutrición y Dietética de la Universidad CEU San Pablo, en Madrid.

 

 

Desde el siglo XIX, cuando el matemático Adolphe Quételet describió el IMC, se sigue utilizando por su excelente correlación con el porcentaje de grasa corporal y ha servido para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diferentes sociedades científicas estableciesen criterios de "normalidad", de "bajo peso" y de "exceso de peso", usando este índice. Así lo cuenta Miguel Ángel Rubio Herrera, miembro del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

 

Por el mismo motivo -prosigue el médico especialista en Endocrinología y Nutrición-, el IMC y sus categorías permiten la comparación entre poblaciones al utilizar el mismo criterio. Y hoy en día sigue siendo necesario este parámetro, por ejemplo, para conocer la prevalencia de sobrepeso y obesidad en amplias muestras de sujetos a nivel mundial. 

 

 

¿Nos podemos fiar del dato del IMC?

Al fin y al cabo, señala la profesora de Nutrición, “el peso es una suma de grasa y no grasa. Si pesamos más de lo que deberíamos, en relación con la talla que tenemos, no tiene que ser necesariamente debido a un aumento de grasa, sino que puede deberse a un aumento de la masa magra, que, de hecho, tiene una densidad mayor que la masa grasa”.

En consonancia con este hecho, la mayoría de los deportistas presentan valores de IMC diagnósticos de sobrepeso. “Si bien estas afirmaciones son ciertas, no lo es menos que tienen una importancia más teórica que real. La ganancia de peso a base de músculo y no de grasaes un hecho que se limita a una porción de la población -lamentablemente muy reducida-, que realiza ejercicio físico con mucha asiduidad y de una cierta intensidad”, reflexiona Partearroyo. Sin embargo, afirma que, en gran parte de los casos, en una población sedentaria (o que, como mucho, realiza una actividad física moderada), la ganancia de peso se debe a aumento de grasa y no de músculo. Por ello, son muchos los estudios que evidencian una correlación clara entre IMC y porcentaje de grasa corporal.

 

Cómo interpretar el índice de masa corporal

De acuerdo con el IMC y siguiendo los criterios de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), los puntos de corte para el diagnóstico de obesidad son:

Peso insuficiente: <18,5 kg/m2

Normopeso: 18,5-24,9 kg/m2

Sobrepeso grado I: 25-26,9 kg/m2

Sobrepeso grado II: 27-29,9 kg/m2

Obesidad grado I: 30-34,9 kg/m2

Obesidad grado II: 35-39,9 kg/m2

Obesidad grado III (mórbida): 40-49,9 kg/m2

Obesidad extrema: >50 kg/m2

“Estos criterios diagnósticos son aplicables a adultos (mayores de 18 años). Algunos autores establecen puntos de corte diferentes para las diferentes edades, aumentando el punto de corte para obesidad a medida que envejecemos, pero no hay acuerdo en este criterio”, explica Partearroyo.

La SEEN dispone en su página web de una calculadora de IMC para que cualquiera que lo desee pueda consultar su índice de masa corporal.

 

Un método que se sigue utilizando

“El IMC se sigue empleando a nivel poblacional e individual. No obstante, podemos conocer mejor el porcentaje de grasa corporal mediante otras técnicas (como la impedancia), pero que no están estandarizadas”, puntualiza Rubio.

De manera general, señala este endocrinólogo, “se considera un exceso de peso corporalcuando el porcentaje de grasa corporal es superior al 25 por ciento en hombres y del 33 por ciento en mujeres. Pero los aparatos de medida precisos no están al alcance del público por su elevado coste”.

 

Rubio también considera importante conocer la distribución de la grasa corporal, midiendo con una cinta métrica el perímetro de la cintura, destacando que hay que saber medirlo bien. Un perímetro de cintura mayor de 102 cm en los hombres y mayor de 88 cm en las mujeressugiere más acumulación de grasa a nivel abdominal y, por tanto, mayor riesgo de padeceren el futuro diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, entre otras patologías.

 

 

Partearroyo refuerza esta idea, comentando que “el IMC no es capaz de proporcionar información sobre la distribución de la grasa corporal, que se considera el factor de riesgo más importante para la enfermedad cardiovascular. Algunos índices alternativos reflejan laadiposidad abdominal, como la circunferencia de la cintura y la relación cintura-cadera”.

 

¿Existe un IMC ideal?

Igual que no existe un peso ideal, “tampoco existe un IMC ideal. Una persona con obesidad puede perder un 10 por ciento del peso corporal y tener muchas ventajas metabólicas y, sin embargo, su IMC puede seguir en un rango de obesidad. Eso no quiere decir nada. Lo que marca la diferencia es el cambio en el peso, no el hecho de estar más arriba o más abajo”, concluye Rubio.

 

 fuente :https://cuidateplus.marca.com

 

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